La cámara avanza lentamente hacia el hombre sentado al fondo de la mesa. A medida que se acerca, una fina niebla comienza a llenar la sala, envolviendo poco a poco la escena. La única lámpara del techo parpadea de forma irregular: la luz titubea y se apaga durante fracciones de segundo, dejando la habitación completamente a oscuras antes de volver a encenderse. Este parpadeo se repite dos o tres veces con rapidez, aumentando la tensión, mientras el lento acercamiento de la cámara revela gradualmente la figura inmóvil del hombre.